Ballena Jorobada pierde su cola por enmallamiento en red de pesca

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Cada año, las ballenas jorobadas del stock G migran a las zonas de reproducción en el Pacífico Sudeste (Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, y Costa Rica) luego de alimentarse en el sur de Chile y la Antártica. La Fundación Macuáticos Colombia ha estudiado esta población en el Golfo de Tribugá, manteniendo un catálogo de los individuos identificados, desde el año 2010. Este año, el equipo de investigadores del proyecto PhySIColombia empezó a trabajar de la mano de la Fundación Macuáticos para desarrollar estudios de acústica pasiva. En un día normal, los investigadores recorren las aguas costeras en una lancha pequeña, marcan las localización geográfica de las ballenas avistadas, toman fotografías de las colas (porque en las ballenas jorobadas el patrón de coloración y el filo de las colas es como la huella digital de una persona), y documentan los patrones comportamentales de cada grupo.

El domingo 19 de agosto, el grupo de investigación fue alertado por parte de personal del EcoHotel Punta Brava, sobre una ballena avistada por su embarcación de turismo, la cual estaba enmallada en una red de pesca, concentrando la malla en la base de la cola. La tripulación nunca vio que la ballena levantara la cola por encima de la superficie del agua, así que asumieron que el peso de la malla era excesivo para este propósito. El jueves 23 de agosto, a las 10:44 am, tres investigadoras y tres documentalistas observaron el soplo de una ballena. A menudo, cuando las ballenas jorobadas inician un buceo profundo, levantan la cola. Cuando esta ballena mostró dicho comportamiento, la tripulación vio que no tenía cola. La ballena sólo contaba con una porción del pedúnculo, rodeado de tejido en descomposición.

El equipo de investigación asumió que probablemente se trataba del mismo juvenil observado con malla al rededor de la cola un par de días antes. Las fotografías muestran marcas de soga en la zona anterior a la amputación, sugiriendo que la malla cortó el flujo sanguíneo a la cola hasta que esta se desprendió. Durante este primer avistamiento, los documentalistas se sumergieron con extrema cautela para filmar la ballena bajo el agua, mientras que la embarcación guardaba una distancia prudente para no generar ruido que perturbara a la ballena. En este periodo de tiempo, la ballena se acercó a la lancha y la cruzó por debajo del agua, lo cual permitió que los investigadores pudieran observar la herida de cerca. El corte parecía sano en algunos puntos, pero también se observaba tejido gangrenoso y tendones y fibras musculares expuestos. Considerando que la superficie caudal de la vértebra era visible, pudo concluirse que la médula espinal había sido cortada entre dos vértebras.

Con el propósito de reducir el impacto sobre los animales avistados, el protocolo de trabajo de la Fundación Macuáticos Colombia determina el acompañamiento de los grupos para colecta de datos por un periodo corto de tiempo. Por tal motivo, el grupo de investigación se retiró luego de media hora de observación. Sin embargo, a la 1:29 PM, mientras la tripulación tomaba el almuerzo en un punto calmo de la bahía, la ballena se acercó a la embarcación por segunda vez. En esta oportunidad de tomaron más fotografías y los documentalistas volvieron a entrar al agua. El fondo marino en este punto es arenoso y poco profundo. La ballena fue filmada descansando inmóvil en el fondo, volviendo a la superficie sólo cuando necesitaba respirar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La amputación parece haber ocurrido en lo que equivale al arco inferior de una columna vertebral humana. Dada la pérdida de una porción tan significativa del cuerpo, es sorprendente que la ballena tuviera un rango tan completo de maniobra sólo con sus aletas pectorales y la porción remanente de lomo. La ballena era capaz de asomar su espiráculo a la superficie para respirar y luego arquear su cuerpo lo suficiente como para iniciar un buceo profundo. El movimiento hacia adelante parecía estar facilitado exclusivamente por las aletas pectorales.

Las ballenas varan en zonas costeras con cierta frecuencia. Las necropcias de dichos individuos indican enmallamiento, trauma por colisiones con embarcaciones, cáncer, ingesta de plástico así como una gran variedad de enfermedades y heridas. También hay registro de ballenas vivas con miembros reducidos por heridas que han sanado. Así mismo se han reportado individuos vivos sin cola para ballenas grises y jorobadas en aguas costeras de California. Todos estos son ejemplos de los fuertes impactos de las actividades humanas en los cetáceos.



Personal a bordo:

• Dr. Natalia Botero Acosta – Especialista en foto-identificación, distribución y comportamiento de mamíferos marinos Investigadora asociada Fundación Macuáticos Colombia Bióloga Universidad de Antioquia y Doctora en comportamiento animal de la Universidad del sur de Mississippi
• Dr. Kerri Seger – Especialista en bioacústica Doctora en Oceanografía biológica del Instituto de Oceanografía, Post Doctorado en Bioacústica de la Universidad de New Hampshire, becaria de Fulbright Colombia y profesor visitante en la Pontificia Universidad Javeriana
• Nohelia Farias Curtidor – Especialista en foto-identificación, distribución y comportamiento de mamíferos marinos Investigadora asociada Fundación Macuáticos Colombia Bióloga Pontificia Universidad Javeriana
• Felipe Mesa – Fotógrafo documentalista y naturalista
• Alejandro Acosta – Gerente de Proyectos del Eco-hotel Punta Brava
• Francisco Acosta – Fotógrafo documentalista y naturalista


 

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