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• Actualmente, Conservación Internacional Colombia lidera dos proyectos estratégicos para la conservación y protección de los páramos y la alta montaña en Bogotá y Cundinamarca.
• Pagos por Servicios Ambientales, hectáreas que suman significativamente a la meta nacional de restauración ecológica y una red comunitaria de monitoreo, son algunos de los hitos que liderará la organización en 2026.
• La Secretaría de Ambiente de Bogotá, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Fondo para la Vida y la Biodiversidad, la Gobernación de Cundinamarca y la RAP-E Región Central son algunos de los aliados estratégicos en este propósito
Bogotá D.C., 9 de febrero de 2026. La consolidación de 3500 hectáreas (ha) de ecosistemas estratégicos (unas 4900 canchas del tamaño del estadio el Campín), bajo el esquema de Pago por Servicios Ambientales Hídricos, es una de las metas que consolidará este 2026 Conservación Internacional Colombia y la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá. Con este mecanismo, se entregará un incentivo económico a quienes se comprometen con la protección y conservación de la alta montaña. A la fecha, 715 ha ya hacen parte del programa.
“Estamos concentrando los esfuerzos en las localidades de Santa Fe, Chapinero, Usme, Ciudad Bolívar y Sumapaz, y en los municipios de Sesquilé, Guatavita, Guasca, La Calera, y Choachí, zonas que son fundamentales para el abastecimiento de los embalses que surten de agua a la ciudad y a gran parte de la región”, aseguró Patricia Bejarano M., directora de Paisajes de Alta Montaña de Conservación Internacional.
La idea es que, de la mano de las comunidades rurales, Bogotá fortalezca la protección y conservación de zonas estratégicas para el abastecimiento de agua, así como la adaptación al cambio climático y la generación de beneficios ambientales, sociales y económicos para la población.
De otro lado, con el proyecto ‘Ordenamiento alrededor del agua y la adaptación climática en el paisaje Chingaza-Sumapaz-Guerrero-Guacheneque’, Colombia avanzará en su meta de restauración ecológica con 800 nuevas ha en este tipo de procesos y 180 ha en reconversión productiva, una manera diferente de producir mientras se conserva el páramo. Actualmente, esta meta avanza con la firma de 98 Acuerdos Voluntarios de Conservación, que equivalen, aproximadamente, a 590 ha en procesos de restauración y 130 ha en reconversión productiva.
Junto a aliados estratégicos como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Fondo para la Vida y la Biodiversidad, la Gobernación de Cundinamarca y la RAP-E Región Central, el proyecto también pondrá en marcha cuatro Planes de Adaptación en cuatro microcuencas estratégicas para Bogotá – Región: ríos San Francisco, Aves, Chipatá y Chisacá. Con esta iniciativa, se desarrollarán estrategias encaminadas a la gestión sostenible del agua y reducción del riesgo.
Monitoreo y protección de áreas estratégicas con las comunidades
Otro de los hitos que se implementarán en los ecosistemas de alta montaña de la Bogotá-Región en 2026, es la instalación de 32 puntos de monitoreo del clima, 12 parcelas de medición ecohidrológica y más de 15 puntos de monitoreo de biodiversidad, así como de evaluación del impacto del proyecto en el bienestar de las comunidades beneficiadas.
Este es un mecanismo integral y pionero en el país, que favorece la rigurosidad en la toma de datos y permite a las cundinamarqueses conectarse alrededor del agua y la adaptación al cambio climático. En lo que va corrido del proyecto, Conservación Internacional Colombia ha instalado 26 puntos en Cundinamarca.
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