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“La fotografía en la conservación es muy importante porque podemos capturar momentos de diferentes especies, compartirlos con el público y que ellos puedan fijarse en esa belleza que nosotros vemos y que muchas personas no pueden conocer”, así lo asegura Edna Rodríguez, bióloga huilense de Conservación Internacional Colombia, que descubrió en la fotografía una manera de retratar la morfología de anfibios, reptiles e insectos y así aportar al conocimiento científico que gira alrededor de ellos.
Señala que este recurso, que antes no tenía mucho reconocimiento en su profesión, le ha permitido detallar especies como las ranas Hyloscirtus lindae y Osteocephalus omega en su departamento. Hoy, desde los páramos de Cundinamarca, Edna recorre ecosistemas y, a través de sus fotografías, reconoce y enseña la belleza de la alta montaña.
Por su parte, Maykoll Olarte, que también hace parte del equipo de Conservación Internacional Colombia, se declara como un apasionado por las ranas, los lagartos y las serpientes. Se enamoró de la fotografía desde hace un poco más de un año y ya la considera un insumo extra para la identificación de especies y, por ende, para su conservación.
“Antes, en los libros, estaban las descripciones de las especies, pero no las fotografías. Ahora, lo primero que hago es ver el animal, inmediatamente tomarle la foto y luego sí describirlo. La fotografía ha sido vital en nuestro ejercicio como biólogos porque, por ejemplo, hay registros fotográficos de animales que no se volvieron a encontrar”, afirma Maykoll.
Como ellos, diferentes expertos de la organización han sido los autores de las fotografías de guías que retratan la diversidad biológica del país. La Guía de Serpientes Venenosas de Colombia; Mariposas y Polillas de la Hylea Andino Amazónica de Colombia; y las Guías Tropicales de Campo ‘Biodiversidad del Corredor Andino Amazónico del Huila’ son algunos de los frutos de mezclar el arte de la fotografía con la ciencia.
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Otros lentes que capturan la biodiversidad
Como pocos en el país, Emilio Aparicio Rodríguez hace alrededor de diez años tuvo que prestar su servicio militar en Egipto, sin saber que esa sería la entrada al mundo de la fotografía que, además, lo convertiría en uno de los fotógrafos con la fortuna de conocer ecosistemas de poco acceso, como el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete.
“Desde ese momento, cuando presté servicio militar, la vida me cambió por completo porque la fotografía fue un descubrimiento. La analogía que siempre utilizo es que aprendí a disparar una cámara en vez de un arma y eso me hace muy feliz porque desde ahí empecé a hacer fotografías y a contar historias sobre las personas”, subraya.
Ahora, sus fotografías también cuentan historias de biodiversidad y lleva años fortaleciendo las capacidades de comunidades del páramo a través de la Fundación Art Collegum y en proyectos que ejecuta Conservación Internacional.
“Ha sido increíble poder conocer apenas un porcentaje de todas las especies que tenemos aquí. Ha sido muy chévere ver cómo Conservación Internacional ha empezado a nutrir todo el conocimiento alrededor de la fotografía que teníamos con las comunidades, y eso ha hecho que las personas aprendan lo que tienen en su territorio”, dice.
De esta manera, en el Día Internacional del Fotógrafo, Conservación Internacional hace un reconocimiento y eleva un agradecimiento a quienes, como Edna, Maykoll y Emilio, trabajan en pro de la conservación y protección de nuestra biodiversidad a través del lente.
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