Construyendo resiliencia hídrica en Bogotá y la Región

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El proyecto “Building Water Resilience in Bogotá and the Region” busca fortalecer la resiliencia hídrica de más de 10 millones de personas mediante la conservación y restauración de ecosistemas altoandinos, la implementación de prácticas productivas resilientes al clima y el desarrollo de mecanismos financieros sostenibles. Con el apoyo del Green Climate Fund y la participación de actores locales, la iniciativa promueve un modelo de transformación de cuencas que mejora la regulación del agua, protege los medios de vida rurales y garantiza un suministro más confiable para la ciudad y los municipios de la región.

Diez millones de personas que viven en Bogotá y los municipios vecinos enfrentan una creciente inseguridad hídrica: lluvias más intensas y erráticas, sequías prolongadas y olas de calor están alterando el ciclo del agua, mientras los páramos, bosques altoandinos y humedales que regulan y purifican esa agua se degradan cada vez más. Para responder a este reto, Conservación Internacional Colombia (CI-Colombia) y Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez (Fondo Acción) han formulado, con el respaldo del Fondo Verde del Clima (FVC), el proyecto "Construyendo Resiliencia Hídrica en Bogotá y la Región", una apuesta a cinco años (2027-2032) para transformar la manera en que la ciudad y su territorio circundante protegen y financian el agua que los sostiene.

El objetivo del proyecto es demostrar que es posible mejorar la resiliencia hídrica de la Región a gran escala, combinando la conservación y restauración de ecosistemas estratégicos con sistemas productivos más amigables con el agua y con nuevos mecanismos financieros que permitan sostener estos esfuerzos en el tiempo. Para lograrlo, el proyecto se organiza en dos componentes complementarios. El primero busca probar, sobre el terreno, que un modelo de transformación de cuencas que integre la conservación, la restauración, la producción agropecuaria climáticamente resiliente, el acceso a mercados y mejoras en los acueductos comunitarios puede generar beneficios hídricos medibles, como mayor infiltración de agua, caudales más estables en época seca y menor erosión y sedimentación. El segundo componente se enfoca en asegurar que estos beneficios perduren más allá del proyecto, mediante la incorporación de un componente ambiental en la tarifa de agua de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) y la creación de un mecanismo financiero de largo plazo que permita a las empresas privadas invertir en la conservación de las cuencas de las que depende su operación.

Las intervenciones se concentrarán en cuatro paisajes priorizados —Guandoque, Villapinzón, Tominé y Tunjuelo—, que agrupan 12 cuencas altas seleccionadas por su importancia climática, hidrológica y social para el abastecimiento de agua de Bogotá y la Región. Allí se espera conservar 4.756 hectáreas de ecosistemas altoandinos, restaurar 2.032 hectáreas adicionales y transformar 2.409 hectáreas hacia sistemas productivos sostenibles y resilientes al clima, con el acompañamiento a más de 1.200 familias campesinas que adoptarán prácticas como sistemas silvopastoriles, agroecológicos y de uso eficiente del agua. Estas intervenciones buscan aumentar la infiltración y la retención de humedad en el suelo, estabilizar los caudales en época seca, reducir los picos de escorrentía durante lluvias extremas y disminuir la sedimentación que afecta a las plantas de tratamiento de agua. 

Según las estimaciones técnicas del proyecto, estas acciones permitirían generar Beneficios Volumétricos Hídricos (VWB, por su sigla en inglés) de 2,94 millones de metros cúbicos de agua al año, cifra que servirá como punto de partida para monitorear y demostrar, con datos concretos, la relación entre la restauración de ecosistemas y la seguridad hídrica de la Región. En conjunto, se estima que el proyecto beneficiará de manera directa a más de 3 millones de personas, entre agricultores, propietarios rurales y usuarios de acueductos comunitarios, y de manera indirecta a más de 7 millones de habitantes de Bogotá y su región, gracias a un suministro de agua más confiable y de mejor calidad.

El proyecto cuenta con una inversión total cercana a los 76,7 millones de dólares, de los cuales el FVC aportará 45,7 millones en calidad de donación, complementados con cerca de 31 millones de dólares en cofinanciación de socios como la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), la Gobernación de Cundinamarca, las Corporaciones Autónomas Regionales de Cundinamarca (CAR) y de Guavio (CORPOGUAVIO), y empresas privadas como AB InBev y la Fundación Coca-Cola. CI-Colombia y Fondo Acción actuarán como entidades ejecutoras, bajo la coordinación de CI, a través de su Agencia CI-GCF, ante el Fondo Verde del Clima, en estrecha articulación con el Gobierno nacional, las autoridades ambientales regionales, las comunidades locales —incluida la comunidad indígena Muisca presente en la zona— y otros socios técnicos como el Instituto Alexander von Humboldt, The Nature Conservancy y el World Resources Institute. Actualmente, la propuesta se encuentra en revisión técnica independiente por parte del Panel Consultivo Técnico Independiente (iTAP) del Fondo Verde del Clima, y se espera que sea presentada para su aprobación ante la Junta Directiva del Fondo en su cuadragésima sexta reunión (B.46), a realizarse del 26 al 29 de octubre de 2026.

 

 

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